30 de abril de 2014

Coase y la reducción de costes

No es nada nuevo que las empresas están intentando reducir costes para hacer frente a una situación económica complicada. Sigue habiendo opiniones contrapuestas en cuanto a la forma de realizar los trabajos dentro de la empresa, ¿es mejor realizarlo de forma interna o por el contrario sería más rentable subcontratarlo? La respuesta ya la dio Coase hace más de 70 años con su famosa ley (denominado teorema de Coase, por el también premio Nobel de Economía, George Stigler):

Una empresa tenderá a expandirse hasta que los costes que supone organizar una transacción adicional dentro de la empresa igualen los costes que implica desempeñar esa misma función en el mercado abierto. Cuando salga más barato realizar una transacción dentro de la empresa, es recomendable. En cambio, si resulta más económico salir al mercado, no hay que intentar hacerlo de forma interna.

Hay que decir que para Coase los costes de transacción son todos aquellos asociados a la utilización del mecanismo de precios de mercado.

No ha sido el único en trabajar y desarrollar esta idea, posteriormente lo hizo Williamson. Todos llegan a una misma conclusión: no siempre es más barato subcontratar aunque a primera vista parezca más económico. Esto es debido a que hay que considerar los costes que suponen las negociaciones de contrato, establecer las responsabilidades de cada uno de los implicados, comprobar que las cosas se están realizando correctamente, etc. El conjunto de esos costes son, en ocasiones, superiores al coste del contrato mismo, por lo que realizar la actividad de forma interna es más barato.

Por lo tanto, cabe preguntarse si realmente se está analizando con detalle esos costes derivados de contratar en el mercado tareas que se podrían hacer de forma interna, con el objetivo de evaluar la opción óptima desde el punto de vista económico y práctico. Entre los gastos a considerar están los siguientes:

-          Costes de la búsqueda, no siempre es rápido, ni obvio, el proveedor que nos dará el servicio requerido. Es necesario localizar al proveedor y estudiar si es o no el idóneo.
-          Costes de contratación, se incluyen no solo los costes de la elaboración de los contratos, sino también las posibles negociaciones previas que en algunos casos es necesario realizar.
-          Costes de coordinación, costes como los derivados de las comunicaciones, gestión de procesos, de talento, marketing y distribución.

Teniendo en cuenta esto, ¿realmente estamos ahorrado dinero en cada uno de los proyectos que se están subcontratando? 

5 de abril de 2014

¿LiFi para implantar el teletrabajo?

Adaptarse a las nuevas tecnologías es cada día más complicado teniendo en cuenta la
velocidad a la que avanzan; esto se hace aún más patente en el caso de las grandes empresas, donde los cambios y movimientos son más lentos y costosos que en las pequeñas corporaciones. Lamentablemente, en algunas ocasiones el cambio se hace realidad cuando ya el mercado demanda algo nuevo.

Gracias al BYOD cada vez son más los trabajadores que consultan temas laborales fuera de la oficina, desde sus domicilios o desde lugares con WIFI gratuita, como cafeterías y/o restaurantes. Esto es un gran avance, aunque la velocidad a la que se accede a la información no siempre es óptima, siendo ésta una queja generalizada entre los usuarios. Sin embargo, puede que sus lamentos hayan finalizado puesto que desde hace un tiempo se viene oyendo que ya hay una nueva tecnología que va a sustituir a WiFi. Pero ¿será realmente así?, y si es así ¿cuál es el coste de esta  adaptación?

El LiFi, acrónimo de Light Fidelity, es una tecnología creada hace aproximadamente año y medio, que se define como la comunicación mediante luz visible. Los datos son transmitidos mediante pulsos de luz ultra-rápidos recibidos por un router óptico. Las velocidades alcanzadas han sido sorprendentes, de hecho investigadores europeos han conseguido una transmisión de datos con LiFi de 10 Gbps. Teniendo en cuenta que la velocidad media de una WiFi (que utiliza frecuencias de radio) puede ser  de alrededor de 500 Mbps, las posibilidades que abre esta nueva tecnología están aún por descubrir y explotar. Esto supondría, por ejemplo, descargarse una película en 30 segundos.

Las investigaciones realizadas hasta ahora muestran que es una tecnología más segura que la WiFi, energéticamente más eficiente y sin consecuencias para la salud, siendo el coste de conectarse a una red LiFi inferior al de conectarse a una WiFi. Además, se evitaría el problema del piggybacking, es decir, el acceso a internet sin autorización ni consentimiento del dueño del acceso, actividad que no está contemplada todavía en la legislación de algunos países, y que puede tener graves  consecuencias para el propietario de dicho acceso.

Sin embargo, esta tecnología aún es experimental y presenta algunos inconvenientes muy importantes, como por ejemplo: la existencia de objetos en el camino de la luz (ya que interrumpen la conexión), que sólo funciona en dispositivos que tengan el receptor (es necesario tener la luz encendida, aunque se puede atenuar hasta que parezca que está apagada) y que sus costes de instalación todavía son muy altos. Pero donde hay luz existe un potencial de transmisión de datos, por lo tanto ¿cuál sería el ahorro?