24 de septiembre de 2014

¿Schumpeter a las puertas?



Hablando –o leyendo- de economía, de vez en cuando aparece mencionado el bueno de Joseph Schumpeter, con sus teorías sobre el emprendimiento, el capitalismo, los ciclos económicos, la innovación y, sobre todo, la noción de “creación destructiva”. Sin ser ningún experto en el tema, revisando algunos de sus planteamientos, todos ellos anteriores a 1950, creo que desde luego tienen un importante grado de vigencia.

Ha habido muchos que han aplicado los conceptos avanzados por Schumpeter para explicar el nacimiento de las últimas “burbujas tecnológicas”, en particular la de las “.com” de principios de siglo. No hay más que hacer una pequeña búsqueda por Internet para ver cómo se considera que el desarrollo de las telecomunicaciones a finales de los 90, el efecto 2000 y la afluencia de grandes capitales a los mercados se combinaron para dar lugar a un ejemplo “de libro” de “creación destructiva” que generó un buen número de nuevas industrias –algunas muy saludables económicamente- mientras que otras desaparecían o quedaban muy “tocadas”. Las interpretaciones de Schumpeter, al menos haciendo uso de su concepto principal, se suelen quedar allí, y ya no lo utilizan para explicar también el pinchazo de la burbuja y la posterior recesión (ahí entra la teoría de los ciclos, pero como en este caso “no tocaba” parece que es mejor no mencionarlo).

Siendo así, podría parecer que nos encontramos a las puertas de un nuevo episodio de “creación destructiva”, al menos en lo que gira alrededor de la tecnología. Son ya muchos meses de pregón generalizado del advenimiento de la “revolución digital”, de la “tercera plataforma” y de términos similares. No está completamente definido qué se quiere decir con todo ello, pero todos más o menos hablamos de lo mismo: cloud computing, movilidad, redes sociales, impresión 3D, big data... y, si nos ponemos verdaderamente techies, podemos citar SDN, realidad aumentada, NLP, NFC o quantum computing. Por tecnologías, que no quede, desde luego.

Pero, más allá de la sopa de letras y las modas que van y vienen, ¿es verdad que unas cuantas de estas novedades pueden combinarse para crear industrias donde antes no las había y, de paso, destruir o volver casi irrelevantes otras industrias? Pues la verdad es que creo que sí:

  • La desintermediación que están causando Über, Airbnb y similares puede hacer que muchos negocios relacionados con el transporte y el turismo se vean muy afectados, mientras que otras personas le sacan partido a recursos que antes no producían nada. Ya no son sólo los taxis y los hoteles, sino, puestos a imaginar, podemos pensar en impactos para las empresas de coches de alquiler, las empresas de logística, la distribución alimenticia.
  • La impresión 3D y las redes sociales, juntitas, se pueden “cargar” un buen número de subsectores fabriles, al tiempo que permiten que algunos diseñadores prolíficos y “con vista” hagan un buen negocio vendiendo diseños, preferiblemente personalizados, de casi cualquier cosa (y en esto también pueden entrar los chefs si es que lo de “imprimirse la comida” llega a ser una realidad más allá del laboratorio);
  • Con el big data y el cloud computing funcionando a toda máquina, ¿para qué hacen falta las agencias de publicidad, las de análisis de mercado, las de análisis demoscópicos y, sobre todo, quién va a pagar las cuentas de los grandes medios de comunicación? Si se va a ser capaz por parte de todas las empresas de conocer a sus clientes mejor que sus propios familiares, no será necesario más que invertir en la relación one-to-one y todo lo demás –la publicidad como ahora la conocemos- será supérfluo...

Y todo lo anterior es quedándonos en un ámbito muy cercano a las TI y a su mundo de aplicación natural. Si metemos en el meollo los avances que se esperan alrededor de la biotecnología, diría que la probabilidad de que asistamos en relativamente poco tiempo a otra temporada de grandes cambios en nuestra sociedad es relativamente alta. Para ser sincero, no sé qué he hecho con mi bola de cristal, con lo que es muy probable que no acierte en muchas de las cosas anteriores. Sin embargo, aunque no sean ésas, apuesto porque habrá otras que seguro que no nos dejarán indiferentes.

Pero si los cambios sobrevienen a nivel de sociedad, es indiscutible que se producirán al nivel de las empresas, y por lo tanto de las TI. Dado el carácter de los “ingredientes del cambio”, de hecho, esos cambios en las empresas y en las TI no serán siempre una consecuencia sino en muchos casos una causa de dichos cambios. Eso sí, los cambios no se producen sin aumentos de inversión, aumentos de gastos, aumento real en la innovación... y eso está empezando a ocurrir. Muy despacio aún, con poco ímpetu, tímidamente (sobre todo en España), y todavía puede llegar algún evento o situación que haga descarrilar por un tiempo las cosas. Pero diría que sí, que tenemos un “Schumpeter a las puertas” y que se avecinan cambios importantes en las TI y en otros ámbitos.

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