5 de abril de 2014

¿LiFi para implantar el teletrabajo?

Adaptarse a las nuevas tecnologías es cada día más complicado teniendo en cuenta la
velocidad a la que avanzan; esto se hace aún más patente en el caso de las grandes empresas, donde los cambios y movimientos son más lentos y costosos que en las pequeñas corporaciones. Lamentablemente, en algunas ocasiones el cambio se hace realidad cuando ya el mercado demanda algo nuevo.

Gracias al BYOD cada vez son más los trabajadores que consultan temas laborales fuera de la oficina, desde sus domicilios o desde lugares con WIFI gratuita, como cafeterías y/o restaurantes. Esto es un gran avance, aunque la velocidad a la que se accede a la información no siempre es óptima, siendo ésta una queja generalizada entre los usuarios. Sin embargo, puede que sus lamentos hayan finalizado puesto que desde hace un tiempo se viene oyendo que ya hay una nueva tecnología que va a sustituir a WiFi. Pero ¿será realmente así?, y si es así ¿cuál es el coste de esta  adaptación?

El LiFi, acrónimo de Light Fidelity, es una tecnología creada hace aproximadamente año y medio, que se define como la comunicación mediante luz visible. Los datos son transmitidos mediante pulsos de luz ultra-rápidos recibidos por un router óptico. Las velocidades alcanzadas han sido sorprendentes, de hecho investigadores europeos han conseguido una transmisión de datos con LiFi de 10 Gbps. Teniendo en cuenta que la velocidad media de una WiFi (que utiliza frecuencias de radio) puede ser  de alrededor de 500 Mbps, las posibilidades que abre esta nueva tecnología están aún por descubrir y explotar. Esto supondría, por ejemplo, descargarse una película en 30 segundos.

Las investigaciones realizadas hasta ahora muestran que es una tecnología más segura que la WiFi, energéticamente más eficiente y sin consecuencias para la salud, siendo el coste de conectarse a una red LiFi inferior al de conectarse a una WiFi. Además, se evitaría el problema del piggybacking, es decir, el acceso a internet sin autorización ni consentimiento del dueño del acceso, actividad que no está contemplada todavía en la legislación de algunos países, y que puede tener graves  consecuencias para el propietario de dicho acceso.

Sin embargo, esta tecnología aún es experimental y presenta algunos inconvenientes muy importantes, como por ejemplo: la existencia de objetos en el camino de la luz (ya que interrumpen la conexión), que sólo funciona en dispositivos que tengan el receptor (es necesario tener la luz encendida, aunque se puede atenuar hasta que parezca que está apagada) y que sus costes de instalación todavía son muy altos. Pero donde hay luz existe un potencial de transmisión de datos, por lo tanto ¿cuál sería el ahorro?

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