26 de marzo de 2014

El coste de las modas en TI

Como no podía ser menos, en este sector nuestro de las TI estamos permanentemente viendo y utilizando nuevas tecnologías. Estamos tan acostumbrados a ello que no se nos hace nada extraño todo este baile de nuevas propuestas. Pero, de hecho, estamos tan extremadamente familiarizados con la “permanente renovación” (que no dejan de ser modas, la verdad) que incluso tecnologías muy exageradas en cuanto a su planteamiento reciben nuestra atención y -de aquí el motivo para mencionarlo en este blog- recursos económicos de nuestras empresas.

Todos hemos aprendido a que, de lo que se dice de una nueva tecnología hay que creerse “la mitad de la mitad” en los primeros momentos de su lanzamiento. Incluso, para ayudarnos a navegar mejor en la incertidumbre de tanta cosa nueva a nuestro alrededor, de tanta moda, existen herramientas de los analistas más reputados que periódicamente analizan el valor de lo que realmente se nos ofrece. Quizá la más famosa de estas herramientas sea el Hype Cycle de Gartner (en la que, por cierto, nunca he entendido lo de “ciclo”, ya que realmente no es un tal ciclo), que se puede ver en http://www.gartner.com/technology/research/methodologies/hype-cycle.jsp

Pero, en cualquier caso, creo que muchas empresas tropiezan una y otra vez con la misma piedra: aunque se sepa que una tecnología está aún en un estadio preliminar, que los primeros éxitos muy publicitados están acompañados de muchos más fracasos de los que no se habla tanto, que hay que darle un tiempo razonable para que el producto evolucione a dar un valor adecuado para la inversión... se suelen tomar sólo dos caminos: o la empresa se aleja completamente hasta que todo el mundo a su alrededor lo está usando (el “camino conservador”), o se mete de lleno en ello pensando que va a ser una panacea. En mi opinión, ninguno de los dos enfoques proporcionará una ventaja competitiva a largo plazo: el primero porque se llegará tarde, y el segundo... por los costes que lleva asociados.

Desde luego, ser un early adopter de una tecnología que sea verdaderamente disruptiva, permita mejorar el posicionamiento de la empresa, aumente la productividad o lo que sea que contribuya a mejorar, es un beneficio. Pero si para ser ese early adopter se han dedicado recursos durante un tiempo considerable para conocer la tecnología, formar a personal, integrarla con el resto de la base instalada, etc., contribuyendo al esfuerzo de desarrollo de la tecnología, ¿es el retorno positivo? Incluso asumiendo que lo fuera, si la compañía tiene ese espíritu de early adopter, es muy probable que no acierte siempre en sus apuestas, y que más de una apuesta en una moda signifique una pérdida económica para la empresa.

Con todo lo anterior no estoy diciendo que no debería haber early adopters; de hecho, sin ellos, habría poco o ningún incentivo para la evolución / revolución tecnológica que hace avanzar el mundo (en este caso de las TI). Pero no se puede ser siempre un early adopter, porque entonces con seguridad seremos un fashion victim. Como casi siempre, un poco de sentido común viene muy bien en cuanto a las decisiones de inversión.

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