25 de abril de 2012

Cuando el CIO tiene que echar cuentas

Tradicionalmente los responsables de las áreas de Sistemas de Información de las empresas tenían un perfil técnico, muy cercano al día a día de las actividades que se llevaban a cabo bajo su responsabilidad. Para estos técnicos, lo más importante era llevar a cabo su trabajo lo mejor posible, con un enfoque que en muchos casos se podría definir como "de ingeniero".

Esos tiempos han quedado atrás y, si bien la componente técnica del trabajo de los CIOs sigue siendo muy alta -sobre todo si lo comparamos con otros perfiles directivos equivalentes en otras áreas del negocio-, es cada vez más evidente la necesidad de un enfoque de gestión en muchas de sus responsabilidades.

Los aspectos de gestión económica del área de Sistemas de Información son una de las áreas a la que más interés deberán seguir prestando los CIOs en los próximos tiempos. Estos últimos años de recortes, ajustes, restricciones presupuestarias, unidos a los siempre crecientes requisitos del negocio, han agudizado los dolores de cabeza del CIO para que las cuentas cuadren. Pero, en general, las cuentas tienden a cuadrar y el espíritu pragmático del ingeniero permite también llegar a final de año con unos resultados (en cuanto a proyectos realizados, servicios prestados, etc.) generalmente buenos.

Sin embargo, ¿qué hay más allá de los recortes presupuestarios y de ajustarse lo más posible a ellos para seguir dando servicios de calidad? El CIO sabe cuáles son los costes totales bajo su responsabilidad, y también sabe de la calidad de los servicios que proporciona. Pero ¿sabe cuál es el coste real de cada servicio?; ¿sabe cómo cada proveedor o departamento interno aporta valor -o quizá todo lo contrario- a esos servicios?; ¿sabe si el modelo de prestación que ha adoptado para un determinado servicio es el que le permite los mejores resultados con el menor coste?

La clave en todas esas preguntas y muchas más en el mismo sentido es el coste por servicio. En algunos casos es sencillo de calcular, por tratarse de un servicio completamente externalizado a un proveedor, o que está basado en una infraestructura o un equipo de personas muy concreto. Pero en un mundo crecientemente interrelacionado, los servicios que prestan las áreas de Sistemas de Información no son la excepción: multitud de funciones, plataformas y proveedores, colaboran, se superponen y en ocasiones se estorban en la prestación de un gran número de servicios. En este caso, calcular el coste de los servicios para entender su dinámica económica no es sencillo.

Pero que no sea sencillo no quiere decir que sea imposible. Existen herramientas, desarrolladas hace mucho tiempo, para abordar el problema. ¿Qué tal echa las cuentas el CIO usando la contabilidad analítica aplicada a sus servicios?

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